Gente Tejiendo Historias:

Lucho Martínez, cocinero de corazón

Un cocinero que lleva las enseñanzas de su abuela en el corazón y las traduce en dar amor a través de la comida.

Lucho.Martínez

Ph. @MexicanFoodPorn

 

Si regresáramos cinco años en el tiempo, encontraríamos a Luis Adrián Martínez, -mejor conocido como Lucho– en Cancún. Probablemente en su restaurante, El Rincón del Vino. Ahora viajemos sólo tres años atrás, Lucho está recién llegado a la Ciudad de México y le esperan dos restaurantes antes de dirigir la cocina del lugar que lo hizo conocido entre los foodies más aguerridos de la capital, Mia Domenicca.

 

Apenas con siete años, el originario de Veracruz se muda a Nashville, Tennessee con su madre. Todo lo que encuentra es comida congelada, así que opta por cocinar para sí mismo asesorado a larga distancia por su abuela. La edad nunca fue impedimento para que se interesara en comer rico. Cansado de estar lejos de casa, regresa a Coatzacoalcos con quince años. Decisión que moldea su vida.

 

 

Durante las primeras vacaciones que tuve en Veracruz me metí a trabajar al hotel de unos amigos de mi abuela. No tenía idea que iba a cocinar”, afirma Lucho. De recepción pasó a atender mesas y de ahí a cocina. Quién iba a pensar que en los ratos libres de la preparatoria los dedicaría a los fogones. “Estaba entre puras señoras y una viejita que se preocupaba más por si había comido que por mi trabajo”, me cuenta riendo.

Determinado a llevar una vida como cocinero, Lucho se muda a Cancún para continuar su formación tanto académica como práctica. Desde el día uno de la universidad, él ya estaba cocinando dentro y fuera de ella. Federico López fue uno de sus maestros, quien lo llevó por banquetes y hotelería, hasta que ingresó a El Rincón del Vino. Lugar del que se hizo propietario cinco años después y que mantuvo durante otro lustro. Pero su inquietud por nuevos aires lo trasladó a la Ciudad de México.

 

Lucho.Restaurante

Ph. @MexicanFoodPorn

 

Su etapa en la capital comenzó con la apertura de A de Acento acompañado por Víctor Zárate -Blanco Colima-, seguido por un año de arduo trabajo con Jorge Vallejo en Quintonil. Restaurante donde aprendió disciplina, orden y organización. Pero un talentoso cocinero con vasta experiencia culinaria no puede ser retenido fácilmente. Es aquí donde Mia Domenicca hace su aparición.

 

Cocina de producto con acento mediterráneo, es así como Lucho define la carta de Domenicca. Aunque olvidando las etiquetas por un momento, para él, la cocina “es alimentar, dar amor a través de la comida”.

 

Ph. @MexicanFoodPorn

 

Además de que Lucho prueba todo lo que se prepara en cocina -como lo hacía su abuela-, se encarga de seleccionar los mejores ingredientes y los maneja con conocimiento. ¿El resultado? Sabores deliciosos y reconfortantes. Más allá de la estética, al también fanático de la pintura y la fotografía, le importa el sabor. Aunque siendo justos, algunos de sus platos son mutuamente atractivos para el ojo y el paladar.

 

Disfrutar una comida en Domenicca es eso, un gozo. No es ninguna sorpresa que Lucho siga cocinando en casa, pues lleva las enseñanzas de su abuela en el corazón y las traduce a través de los cuchillos, los sartenes y las ollas.

 

Lucho.Mesa

Ph. @MexicanFoodPorn

Acerca del autor:

Diana Féito González

Tw: @dianationclavel

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