Lugares perdidos en el tiempo:

El Farallón: un sitio para disfrutar los frutos del Mar de Cortés

Guía de viajeros y pescadores, símbolo de la región y, desde hace 56 años, inspiración y punto de abastecimiento.

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A 16 millas de la costa de Topolobampo, al norte del estado mexicano de Sinaloa, emerge del mar la gigantesca roca del Farallón.

Ha sido guía de viajeros y pescadores, símbolo de la región y, desde hace 56 años, inspiración y punto de abastecimiento de un sitio que lleva el mismo nombre, y que es conocido a nivel nacional por sus mariscos.

El restaurante El Farallón no nació al lado del mar, sino dentro de un mercadito en Los Mochis, Sinaloa.

David Castillo Soto, el abuelo de la familia, dejó la agricultura y se aventuró a abrir un pequeño local donde vendía las versiones más comunes de lo que se encuentra en una marisquería.

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Pronto, las manos fuertes y la constancia del abuelo, en conjunto con las buenas dotes de administradora de Aida, la abuela, vieron crecer el negocio.

Con el tiempo se hicieron de más espacio, personal, platos en la carta y, por consiguiente, comensales.

Hoy El Farallón tiene dos sucursales en su estado natal (Los Mochis y Culiacán) y una más en Hermosillo, Sonora; posee un ejército de alrededor de 180 empleados a prueba de todo, y ha sido reconocido como Mejor restaurante de cocina regional, a nivel nacional.

Lo más increíble es que sigue siendo un negocio de la familia.

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A pesar de que el abuelo ya falleció, la resonancia de sus enseñanzas ha atravesado un par de generaciones.

Actualmente, su hijo José Alfredo es el director y, la esposa de este, Irma Castillo, así como sus hijos (también llamados José Alfredo e Irma), están a la cabeza.

Visitamos su sede en Culiacán y fuimos testigos del encanto.

Nos atendió Irma (la nieta del fundador), quien, es chef del negocio.

Luego de estudiar Psicología Organizacional, se dio cuenta que la cocina era su pasión y estudió en el entonces French Culinary Institute, de Nueva York. Sus prácticas fueron en el famoso restaurante Pujol, de la Ciudad de México, y volvió a Sinaloa, para volcar todas sus energías renovadas en El Farallón.

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Probamos una extensa selección de lo mejor de sus platillos, tanto fríos, como calientes.

Llegaron a la mesa desde aguachiles clásicos sinaloenses, sashimis y ceviches, hasta platillos de autor, como su grandioso pulpo crujiente con salsa cremosa de tres chiles, chicharrón triturado, aguacate y cilantro.

El resultado de la ardua aventura que empezó dentro de un mercado, ha dado frutos: frutos del mar. La mayoría de ellos son escogidos por el tío Jacobo, un experto en pescados, con más de 70 años de edad y toda su vida consagrada al océano y al conocimiento de muchos de sus huéspedes comestibles.

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¡Comer lo que sale de esa cocina conlleva a ser parte de la familia!

Casi todos los platos van al centro y, solo así, uno logra compartir esas delicias que salen del Mar de Cortés.

Por eso, a El Farallón hay que ir con tiempo. No sólo es un lugar para comer mariscos, sino uno para descubrir el arte de ir despacio y disfrutar lentamente el instante, uno para recordar esa sensación que solo se experimenta estando frente a las olas.

Direcciones:

  • 📍 Culiacán: Blvd. Enrique Sánchez Alonso 2077, Desarrollo Urbano Tres Ríos.
  • 📍 Los Mochis: Avenida Álvaro Obregón 499, Poniente.
  • 📍 Hermosillo: Blvd. José María Morelos y Pavón 307, Colinas.

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Acerca del autor:

Ollin Velasco

Tw: @ollinvelasco

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