Lugares perdidos en el tiempo:

Mercado de Juchitán: los sabores zapotecos que sobrevivieron al tiempo

Existe una ley gastronómica que se cumple al pie de la letra en todo el mundo: al menos la mitad de la esencia de cualquier pueblo habita en sus mercados.

Juchitán

Juchitán de Zaragoza, una comunidad zapoteca al sur del estado mexicano de Oaxaca, no es la excepción.

En los pasillos de su meca de insumos ancestrales, que le han dado gran fama a su cocina, no hay más opción que vivir el arte de ir despacio.

El abanico de sensaciones que evoca es tan amplio, que ir con prisa puede considerarse una grave ofensa a la comida mexicana autóctona.

JuchitánMercado

En él por igual, se encuentran huipiles (blusas indígenas de la región) bordados a mano para usar con motivo de las fiestas del pueblo, que joyería de oro, flores frescas, cerrajerías y hasta locales donde sólo se venden abanicos (en este punto de México, estar sobre los 30 grados centígrados también es costumbre).

Sin embargo, la columna vertebral del sitio, es la comida: ya sea que se trate de ingredientes por separado, o de los platillos regionales preparados que se venden en cualquiera de sus fondas.

ComidaMercado

En este mercado hay vida de las ocho de la mañana a las seis de la tarde, y cada producto guarda con celo su punto exclusivo de venta.

En determinado pasillo las juchitecas más madrugadoras venden legumbres, panes y café; en otro, las de sueño más amable ofrecen pitayas rojas abiertas como flores, armadillos vivos para cocinar “al gusto” en casa, tamales de iguana o de elote y montañas de mojarras pescadas el mismo día, camarones de laguna y jaibas que aún tenacean a quien intenta tocarlas.

MercadoJuchitán

Los guisos tradicionales esperan a sus numerosos comensales (nativos y extranjeros) en otra de las alas del mercado, sobrepoblado de fondas.

Quienes llegan hasta sus largas barras, se ven premiados casi a cualquier hora con garnachas istmeñas (diminutas tortillas fritas, con carne deshebrada y col encima), pollos garnacheros (otra de las recetas emblemáticas de Juchitán), caldos de iguana, dobladas de quesillo, enmoladas con queso doble crema, tlayudas con camarones y aguas frescas de jamaica, tamarindo o maracuyá.

TacosMercado

Como todos los mercados, Juchitán es un universo en sí mismo.

JuchitánRosa

Cuando el sol se va, escandalosas nubes de pericos llegan a posarse en las marquesinas de este punto de reunión de todos.

A la calle le cambia la cara y la noche se vuelve una romería.

Llegan trovadores que cantan en zapoteco, se ponen puestos de antojitos mexicanos y corre cerveza por ríos en todas las mesas que venden, disfrazada de comida, una excusa más para la actividad favorita de Juchitán: celebrar la vida.

Romería

Nada como Oaxaca para hacer conciencia de la gran deuda de tiempo que tenemos todos con una mesa servida.

Ni como sus mercados para recordarnos cuán lentamente debemos disfrutar los colores, texturas y sabores de sus viandas.

Nada como el arte de vivir despacio para enseñarnos que hay que comer, más que con hambre, ¡con emoción!

Acerca del autor:

Ollin Velasco

Tw: @ollinvelasco

¡Bienvenido a Slowliving!

Para continuar debemos verificar tu edad.

Tengo por lo menos 18 años de edad