Lugares perdidos en el tiempo:

Taberna del León: la parte más grande del corazón de Mónica Patiño

Desde antes de llegar nos dijeron que en esa casa de sobrios lujos, el tiempo solía detenerse cuando la ocasión lo ameritaba.

Taberna

La fuerza de la cocina de la Taberna del León, le viene desde el nombre. Pararse frente a los altos muros de la casa que alberga este restaurante de la chef Mónica Patiño, en la Plaza Loreto de la Ciudad de México, de por sí impresiona.

Hablar de comida a este nivel implica destinar para ello momentos ilimitados.

Su recetario, cocinado a fuego lento desde tiempos de la abuela paterna de la chef, habla por sí mismo de un concepto de familia, y del arte de vivir despacio, que se comunican diáfanamente en cada cucharada.

MonicaPatiño

La Taberna del León es sobreviviente de la geografía y de las vueltas que da la vida, cuando uno menos las espera.

Vio la luz en Valle de Bravo, Edomex, durante la Semana Santa de 1978; por distintas circunstancias del destino tuvo que mudarse al sur de la capital mexicana y, desde entonces, es muestra de una sincera consagración a los hervores de una cocina, así como del esfuerzo de toda una vida por lograr que la esencia del sitio no se viciara, a pesar del mundo que existe fuera de sus muros.

MuroMónica

MurosTaberna

La carta es un homenaje a Europa y a lo más tradicional de México, con un toque único, incluso afrancesado, por el bagaje culinario de Patiño. Hay platillos para cada temporada, un menú fijo con frescas y bien logradas recetas marinas, así como sabores oriundos de huertas orgánicas.

Merengues

Por tratarse del primer restaurante de una de las chefs más reconocidas a nivel Latinoamérica, una carga especial se cierne sobre los techos altos de la casona construida en 1923 y antiguamente habitada por una familia alemana, que aún sonríe desde las alturas de la chimenea, junto al piano de cola.

El espacio de la terraza se nos puso enfrente para vivir la experiencia.

CopaDeVino

Mientras los últimos rayos del sol se colaban entre las ramas de los árboles del jardín, una copa de vino tinto abrió apetito antes de los medallones de filete de cerdo con de puré de papa, reducción de hongos, jengibre, epazote y col morada, que llegaron a la mesa.

También probamos una degustación del menú de las Noches de Verano, que la Taberna implementará, con música y toque bohemios, a partir del próximo 22 de junio.

TabernaPlatillos

El postre no fue difícil de elegir: La Baklavá de queso y sus crujientes holanes de hojaldre fueron la mejor opción, acompañados de una aromática infusión de la casa.

Baklavá

Escuchamos hablar de sus muros con tapices que guardaban secretos de otras épocas y latitudes. Nos dejamos embelesar por historias de la Taberna original, que nos harían disfrutar más la de Loreto.

Después de haberla experimentado a plenitud, solo podemos decir: todo se cumplió, porque encontramos las condiciones perfectas para vivir el arte de ir despacio.

Si tú también quieres vivir el encanto de este restaurante, ve directamente a:📍Altamirano 46, Col. Tizapán, San Ángel, Ciudad de México.

Muros

Acerca del autor:

Ollin Velasco

Tw: @ollinvelasco

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